
Fue como un combate de boxeo. Durante los primeros 10 minutos, Barça y Olympique nos ofrecieron una interesante lucha en el centro del campo. Se jugaba en muy pocos metros y sin que nadie consiguiera ganar el combate. Pero a partir del minuto 10, el Barça se hizo con el dominio del partido. La máquina empezó a funcionar. ¡Y de que manera! Para empezar, algunos golpes de aviso. Falta directa lanzada por Xavi y el balón que va a córner tras dar en la barrera (13'). Combinación Iniesta-Eto'o y disparo del camerunés que sale fuera (14'); Gran combinación entre Iniesta-Henry-Xavi y balón finalmente para Iniesta que chuta fuera (15'). Y tras los avisos, llegó el festival. Cuatro goles en 20 minutos. Cuatro goles en cuatro disparos a portería. Los dos primeros para Henry. El primero, tras un gran pase en profundidad desde su propio campo de Rafa Márquez. Y el segundo, aprovechando otro buen pase, en este caso de Xavi para batir al portero francés de disparo raso. El Camp Nou empezaba a vibrar, pero lo mejor estaba aún por llegar. Jugada individual de Messi, con solo un ligero toque de Eto'o y el tercero que cae. Faltaba el gol de Eto'o. Y llegó. Lo había intentado ya en varias ocasiones, pero sin éxito. Pero no cesó en su lucha. Y al final aprovechó un pase de Henry para con un fuerte disparo marcar el 4-0.Increíble. Cuatro goles en el primer tiempo de un partido de Champions. Era la perfección. Ni el gol de Makoun casi al final, con un remate de cabeza a la salida de un córner, pudo disimular la sonrisa en los aficionados culés al descanso.DORMIDOSPero en el segundo tiempo, la imagen del Barça fue totalmente diferente. Benzema falló, por suerte, en el primer minuto, pero Juninho no perdonó en el tercero y marcó el 4-2. Es probable que la jugada se iniciara con una falta de Delgado sobre Iniesta, pero tampoco debe servir de excusa.El Barça salió dormido, demasiado confiado y el Olympique, por el contrario, salió con una imagen totalmente diferente. Salió a por todas en ataque y a por todas a la hora de dar patadas. Vale que el fútbol es un deporte de contacto, pero tampoco es para pasarse. Al principio pareció que el Barça podía caer en la trampa de los franceses (como le pasó contra el Espanyol) pero, afortunadamente, poco a poco, siguiendo las instrucciones de Pep Guardiola desde el banquillo, el equipo se volvió a centrar.Y a partir de aquí, el Olympique ya no creó tanto peligro. El balón volvió a ser del Barça que, aunque tampoco tenía ocasiones claras, sí que daba la sensación de tener la situación controlada. Benzema dio el susto con un disparo alto (37') cuando remató desde dentro del área.Y nada más. Si al principio del segundo tiempo el Barça salió dormido, en los últimos minutos lo que hizo muy bien fue dormir el juego. El Olympique se vio ya sin fuerzas y acabó arrojando la toalla, consciente que no tenía nada que hacer. Al final, además, Keita marcó el 5-2, tras pase de Xavi y completó así la fiesta.El Barça ganó y con todo merecimiento. Ha sido superior en el global de los dos partidos y su pase a cuartos de final de la Champions es más que justo. Ahora, a esperar el sorteo del viernes 20 de marzo para conocer el nombre del próximo rival.
EL VILLARREAL PSO PERO EL ATLETICO NO
CHORREADOS
Cuesta trabajo decirlo de un equipo que tiene nueve Copas de Europa en sus vitrinas, pero hoy por hoy al Real Madrid le queda grande la Champions. Ya son cinco años cayendo de forma consecutiva en los octavos de final de la Champions. Esta vez, en Anfield, ni siquiera fue competitivo. Se vio a un equipo de lo más vulgar, no uno de primera fila europea. El Liverpool fue un vendaval y le arrolló de principio a fin. Mostró una superioridad absoluto en todos los aspectos del juego. El Madrid debe hacérselo mirar porque su prestigio no puede permitir estar cinco años seguidos fuera de los ocho mejores equipos de Europa, y más aún cuando la final de la próxima edición es en el Santiago Bernabéu.
Torres hizo un partidazo, marcó y dejó la impronta de un gran delantero
El Liverpool salió con el turbo y sólo paró cuando hizo el tercero, al comienzo de la segunda parte. Hasta entonces fue un monólogo. En los cuatro primeros minutos, Casillas ya había sacado dos balones de gol, uno a Torres y otro a Mascherano. El 'Niño' se quitó todas sus espinas con el Real Madrid. Hizo un partidazo, trajo por la calle de la amargura a Cannavaro, Pepe y Ramos y encima marcó. Dejó la impronta de un gran delantero, uno de los mejores del mundo. El primer tanto llevó su firma. Peinó un balón largo, la defensa del Madrid cantó al completo, después forcejeó con Pepe como hizo con Lahm en la final de la Eurocopa y esperó a Kuyt le dejara el balón para empujarla. El Madrid pidió falta.
El partido siguió el mismo curso: un Liverpool arrollador y un Madrid asustado. Daba la impresión de que ni los propios jugadores se veían capaces de lograr la machada en Anfield. En cambio, en el equipo de Benítez creía hasta el utillero. El segundo gol llegó en un penalti inexistente que transformó Gerrard, pero podía haber llegado de otras mil maneras. Actuaciones arbitrales aparte, el Madrid merecía ir perdiendo por 2-0 (como mínimo) y lo hacía.
Como en la ida, Mascherano y Xabi Alonso fueron insuperables. A ellos se unieron Torres y Gerrard. El capitán es casi incontrolable cuando juega delante de la pareja de medio centros. Llega por cualquier lugar y casi siempre sorprende. Lo hizo en el tercer tanto, justo al salir del vestuario. Babel encaró a Ramos, centró y encontró a Gerrard, que entró muy solo. Su disparo, a la escuadra, fue imposible para Casillas. Por si al Madrid no le había quedado claro, el Liverpool le recordó que aquello estaba acabado
El meta del Madrid fue de lo poco de su equipo que pareció de primer nivel europeo. El resto fue de segunda fila
El partido casi se acabó ahí. El Liverpool le dejó entonces el balón al Madrid, como si jugase con un chiquillo al que quisiera alegrar durante un rato. El Madrid pudo hacer algún gol, pero ya era intrascendente. Aún más se apagó el choque con las sustituciones de Benítez. Quitó a Xabi Alonso, Gerrard y Torres. No quiso hacer sangre, pero la grada sí. Casi al final, volvió a escucharse una vez más el 'You'll never walk alone'. Su equipo lo interpretó como una señal e hizo el cuarto. Dossena finalizó un contraataque con un remate sencillo que llegó a tocar Casillas.
El meta del Madrid fue de lo poco de su equipo que pareció de primer nivel europeo. El resto fue de segunda fila. El Liverpool se dio cuenta. Entre un equipo y otro hubo un abismo. Al Madrid le da para pelear la Liga BBVA, pero no para hacerlo en Champions. Ya tiene deberes para el verano.
Torres hizo un partidazo, marcó y dejó la impronta de un gran delantero
El Liverpool salió con el turbo y sólo paró cuando hizo el tercero, al comienzo de la segunda parte. Hasta entonces fue un monólogo. En los cuatro primeros minutos, Casillas ya había sacado dos balones de gol, uno a Torres y otro a Mascherano. El 'Niño' se quitó todas sus espinas con el Real Madrid. Hizo un partidazo, trajo por la calle de la amargura a Cannavaro, Pepe y Ramos y encima marcó. Dejó la impronta de un gran delantero, uno de los mejores del mundo. El primer tanto llevó su firma. Peinó un balón largo, la defensa del Madrid cantó al completo, después forcejeó con Pepe como hizo con Lahm en la final de la Eurocopa y esperó a Kuyt le dejara el balón para empujarla. El Madrid pidió falta.
El partido siguió el mismo curso: un Liverpool arrollador y un Madrid asustado. Daba la impresión de que ni los propios jugadores se veían capaces de lograr la machada en Anfield. En cambio, en el equipo de Benítez creía hasta el utillero. El segundo gol llegó en un penalti inexistente que transformó Gerrard, pero podía haber llegado de otras mil maneras. Actuaciones arbitrales aparte, el Madrid merecía ir perdiendo por 2-0 (como mínimo) y lo hacía.
Como en la ida, Mascherano y Xabi Alonso fueron insuperables. A ellos se unieron Torres y Gerrard. El capitán es casi incontrolable cuando juega delante de la pareja de medio centros. Llega por cualquier lugar y casi siempre sorprende. Lo hizo en el tercer tanto, justo al salir del vestuario. Babel encaró a Ramos, centró y encontró a Gerrard, que entró muy solo. Su disparo, a la escuadra, fue imposible para Casillas. Por si al Madrid no le había quedado claro, el Liverpool le recordó que aquello estaba acabado
El meta del Madrid fue de lo poco de su equipo que pareció de primer nivel europeo. El resto fue de segunda fila
El partido casi se acabó ahí. El Liverpool le dejó entonces el balón al Madrid, como si jugase con un chiquillo al que quisiera alegrar durante un rato. El Madrid pudo hacer algún gol, pero ya era intrascendente. Aún más se apagó el choque con las sustituciones de Benítez. Quitó a Xabi Alonso, Gerrard y Torres. No quiso hacer sangre, pero la grada sí. Casi al final, volvió a escucharse una vez más el 'You'll never walk alone'. Su equipo lo interpretó como una señal e hizo el cuarto. Dossena finalizó un contraataque con un remate sencillo que llegó a tocar Casillas.
El meta del Madrid fue de lo poco de su equipo que pareció de primer nivel europeo. El resto fue de segunda fila. El Liverpool se dio cuenta. Entre un equipo y otro hubo un abismo. Al Madrid le da para pelear la Liga BBVA, pero no para hacerlo en Champions. Ya tiene deberes para el verano.

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